San Eduardo, joyas inmortales

San Eduardo es una de las firmas españolas de alta joyería de mayor prestigio. La empresa fue fundada por la Marquesa de San Eduardo en 1982, año en el que abrió un establecimiento en la calle Serrano. Poco después traslado la joyería a la calle de Ayala, donde en la actualidad de encuentra. La fama de San Eduardo comenzó poco a poco, pero gracias a la exclusividad de los diseños y a la alta calidad de las piedras y metales preciosos utilizados la cartera de clientes aumento de manera considerable.


Las primeras joyas icónicas de San Eduardo fueron La Favorita, una sortija de brillantes realizada en oro de tres colores; La Libélida, cadena de brillante realizada en oro blanco y amarillo y La Cadena, realizada en varias tallas con zafrios, esmeraldas y rubíes. De aquellos primeros años aún sigue realizándose La Mosquita, una pieza que aparece ahora en broches y pendientes en oro amarilla y una esmeralda o zafiro. Además de sus propias creaciones, San Eduardo Joyeros también distribuyó en España las creaciones de Zolotas, joyería griega que se la mano de Onassis o la familia Kennedy adquirió fama mundial.


Sin embargo, los diseños de San Eduardo no se han quedado anclados en el pasado, al contrario, la firma española ha apostado por realizar las joyas más chic del momento, sin renunciar a las piezas clásicas que le dieron fama. Además, la exquisitez en el trato al cliente, la exclusividad de los diseños y la calidad de los materiales empleados le permiten ser un referente en el mundo del lujo y de la alta joyería.


En la actualidad, María Ignacia López de Soto, Marquesa de San Eduardo, y su hijo Miguel Mas están al frente de un equipo integrado por profesionales especializados. La firma no ofrece solo sus propios diseños, también realiza encargos especiales que requieren de un equipo muy cualificado en busca de los mejores materiales. Los diseños más complejos necesitan de la mano de verdaderos expertos, artistas de la joyería.