Coco Chanel, la gran diva de la moda

Gabrielle Chanel nació en 1883, por lo que se cumplen 130 años de su nacimiento. La que se convertiría en el mayor referente mundial de la moda durante décadas, vivió una infancia muy dura en el seno de una familia muy pobre que se descompuso cuando en 1893 murió la madre. El padre, un vendedor ambulante, no se hizo cargo ni de ella ni de sus cuatro hermanos, acabando en un orfanato gobernado por monjas. Fueron ellas las que le enseñaron a coser, un oficio en el que demostró una gran habilidad y con 17 años empezó a trabajar como costurera. Fueron años muy duros, hasta el punto de que inicio una carrera como cantante de cabaret que le llevó a alternar con amantes ricos. Era una manera de conseguir su objetivo: convertirse en una modista de fama.

 

Uno de sus amantes le ayudó a instalarse en París, donde abrió una tienda de sombreros que le sirvió como trampolín social y profesional. Especialmente importantes en esta época fueron el aristócrata Etienne Balsan, quien le ayudó económicamente, y Arthur Capel, jugador de polo y amigo del primero, que fue su amante hasta que en 1919 murió en un accidente de coche. Para entonces, Chanel, conocida ya con el sombrenombre de Coco incorporado durante su etapa de cantante, era la gran dama de la moda francesa y la gran amante de la aristocracia europea.

 

La primera Casa Chanel abrió en París en 1918 y en 1921 creó Chanel Nº5, legendario perfume lanzado junto a los hermanos Wertheimer y que recibió este nombre porque era el quinto que creaba la Casa Chanel. A partir se ese momento la firma crece de manera imparable y los años veinte son los años de Coco Chanel en todos los aspectos: se construyó una villa en la Riviera francesa, mantuvo sus romances con aristócratas y dio el salto al mundo de las artes, alternando con escritores, diseñadores, músicos, bailarines..., y consolidó su estilo propio huyendo de las tendencias de la época. Dejó de lado la ropa ostentosa y recargada de la Belle Epoque para crear prendas sencillas y de líneas rectas, un estilo que a partir de los años treinta conquistó a las grandes estrellas del cine de Hollywood.

 

Los años cuarenta fueron los peores en la vida de Coco Chanel por su vinculación con el nazismo y por el cierre de sus tiendas durante la ocupación alemana de Francia. Vivió en el mismo hotel que los oficiales nazis y se le relacionó con uno de ellos, un barón que dirigía la inteligencia nazi en París y que la convenció para que colaborase con el espionaje alemán aprovechando sus amistades. Al final de la guerra fue encarcelada y no llegó a ser juzgada por colaboracionista, pero tuvo que abandonar París y refugiarse en Suiza, desde donde cedió los derechos de su marca de perfumes a los hermanos Westheimer a cambió de una pensión vitalicia. No volvió a Francia hasta 1954, un año después de vender su villa de la Riviera.

 

Ese año reabrió su casa de moda, y aunque la competencia era feroz, con Balenciaga y Dior como dominadores absolutos, Coco Chanel supo adaptarse a los nuevos tiempos y con más de setenta años fue capaz de mantenerse fiel a su estilo sin renunciar a las nuevas tendencias, lo que le permitió vestir de nuevo a estrellas del cine francés, como Jeanne Moreau y Romy Schneider, y a otras divas, como Maria Calla o Jackie Kennedy.

 

Coco Chanel murió en 1971, en su habitación del Ritz. Fue enterrada en Lausana. Coco Chanel ha pasado a la historia tanto por su azarosa vida como por la revolución que supusieron sus diseños para el mundo de la moda. Se atrevió a aparcar el corsé, incorporó el punto, un tejido con el que elaboró jerseys femeninos, creó un vestido-camisa (charming chemise dress) sin cintura ni adornos que realzaba el busto, recortó la longitud de las faldas, creó los pantalones femeninos, el bolso con cadenas doradas, el traje negro, extendió cuestiones estéticas en las mujeres de la época como el pelo corto, el bronceado, la delgadez extrema y, sobre todo, diseño en 1925 un traje con falda y chaqueta a juego, de manga larga, sin cuello y ribeteado que fue el icono de la Maison Chanel, junto al perfume Chanel Nº5.

 

Tras la muerte de Coco Chanel, la firma siguió muy viva de la mano de Karl Lagerferld a partir de 1983. Chanel lanzó en 1984 el perfume Coco y en 1990 Egoïste, una esencia para hombre dominó en los últimos años del siglo XX. La historia reciente de Chanel es, lógicamente, otra historia.