Brunello Cucinelli, elegancia y clasicismo atemporal

La firma Brunello Cucinelli es el proyecto vital del hombre que le da nombre. Cucinelli nació en la localidad de Castel Rigone, en Perugia, en 1953. Desde su juventud tuvo claro que su futuro estaba en la moda, a pesar de estudiaba Ingeniería, carrera que abandonó con 19 años. A mediados de los años setenta decidió abrir su propia empresa cuando comprobó que podría revolucionar el mundo de la moda con la creación de prendas de cachemir llenas de color. Esta primer empresa se ubicó cerca de Perugia y rápidamente consiguió abrir mercados en el extranjero, especialmente en Alemania y Estados Unidos, y establecer tiendas propias en las ciudades más importantes del mundo y distribuir sus creaciones en grandes almacenes. En la actualidad, Brunello Cucinelli tiene más de 1.000 trabajadores y emplea a otros 4.000 contratistas externos. El 65% de sus ventas son fuera de Italia y vende en más de 1.000 tiendas de lujo multimarca, especialmente en Estados Unidos, Europa, Japón, Rusia y Lejano Oriente.

Uno de los proyectos personales más importantes de Cucinelli es la restauración de una pequeña aldea llamada Solomeo y situada en Perugia. Allí vivía la que era su novia y ahora es su espoda. El pueblo estaba prácticamente vacío, por lo que decidió devolverle la vida en 1985. Comenzó con el castillo medieval, que acabó convertido en la sede de la empresa, y continuó con otros edificios históricos, como la iglesia o un palacio del siglo XVII. Este proyecto es un fiel reflejo del perfil humanista de Brunello Cucinelli. Una parte de los beneficios de su empresa se destinan a la recuperación de Solomeo y a la puesta en marcha de un proyecto llamado Foro de las Artes, quie incluye el teatro, el anfiteatro y un jardín donde se celebran conciertos y eventos. Brunello también patrocinó la construcción del campo de fútbol en su ciudad natal, Castel Rigone, construyó una centro de cuidado infantil en Malawi e instaló un pozo de las necesidades de agua de la ciudad. También ha colaborado en proyectos educativos y culturales.

En cuanto a los diseños de Brunello Cucinelli, hay que destacar su gusto por la máxima calidad de los tejidos, con especial predilección por el cachemir que tanto prestigio le ha dado, por los acabados excepcionales de sus prendas y por una elegancia máxima. Sus gustos personales también se trasladan, lógicamente, a sus colecciones: inspiración clásica, colores pastel para la mujer y tonos azul marino o negro para el hombre, tejidos suaves y hechos a mano, sin renunciar a materiales más 'duros', como el cuero. Tradicionalmente ha apostado por colores más neutros, aunque en algunas de sus últimas colecciones se ha atrevido con colores vivos.