Balenciaga, el rey de la alta costura

Hablar de Balenciaga es hacerlo de uno de los referentes históricos de la moda internacional. Este diseñador español, nacido en la localidad guipuzcoana de Getaria, fue uno de los grandes del diseño durante varias décadas y en muchos aspectos marcó un antes y un después. Cristóbal Balenciaga Eizaguirre vivió desde pequeño sumergido en el mundo de la costura gracias a su madre, que trabajaba para a finales del siglo XIX para las familias más ricas de San Sebastián que guardaban en sus armarios piezas adquiridas en París.

 

Entre 1907 y 1917 trabaja en San Sebastián y en Burdeos en diferentes tiendas de ropa y en 1917 abre su propia tienda en la capital vasca y dos años después crea la sociedad que años después estaría llamada a convertirse en un icono de la moda: Balenciaga, reconvertida más tarde en Cristóbal Balenciaga. En los años veinte comienza a diseñar para miembros de la Casa Real, incluida la reina María Cristina, y su negocio se dispara hasta que la proclamación de la República, en 1931, le deja prácticamente sin clientela por lo que en los años previos a la Guerra Civil decide abrir tiendas en Madrid y Barcelona para diversificar el negocio.

 

En 1936 deja España y se marcha a París, donde crea junto con dos socios más una nueva sociedad con el nombre Balenciaga. Un año después presenta su primera colección de alta costura y al acabar la Guerra Civil las tiendas de San Sebastián, Madrid y Barcelona recuperan la actividad. Los años 40 fueron decisivos para el expansión de Balenciaga, a pesar de la Segunda Guerra Mundial, y para la consolidación de París como centro mundial de la moda. El español Balenciaga jugó un papel clave en ello.


Balenciaga diversifica su actividad y en 1947 crea su primer perfume, Le Dix, y empieza una fructífera etapa de diseño jugando con el talle de las modelos. Así, en los años 50 introduce el traje semientallado, con volumen en la espalda y ajustado al frente. Más tarde crea otras noveddes como la túnica, vestido de dos piezas de líneas rectas, el vestido saco, el vestido baby doll, los vestidos de cola de pavo real, más largos por detrás que por delante...

 

En apenas una década Balenciaga se ha convertido en el mayor modisto del mundo se gana el corazón de los franceses, que lo adoptan otorgándole el título de Chevalier de la Légion d’honneur por sus servicios a la industria de la moda. Son los años en que se le conoce como ‘Maestro’ y ‘Rey de la alta costura’. Tenían fundamento estos calificativos. Balenciaga no dejaba sus diseños en meros bocetos dibujados sobre el papel que otros se encargaban de confeccionar, él era un costurero desde el principio hasta el final del proceso. Dominaba los tejidos como nadie, hasta el punto de que podía crear un vestido sin realizar ningún corte. Rechazó el prêt à porter y fue el único que se mantuvo fiel a la exclusividad de la alta costura.

 

Los años sesenta también fueron muy fructíferos para Balenciaga, que sigue diseñando para las familias más importantes de todo el mundo y desarrollando nuevos vestidos, estilos y combinaciones. En la recta final de su carrera apuesta por líneas puras y abstractas y en 1968 echa el cierre de todas sus tiendas en París, Madrid, Barcelona y San Sebastián y se retira. Falleció en Jávea (Alicante) el 24 de marzo de 1972. Un museo en su Getaria natal recoge la vida y obra del modisto.

 

Tras la muerte del genio la firma Balenciaga sigue en activo cuarenta años después, destacando por los diseños de calzado y, sobre todo, bolsos. Los complementos de esta marca están entre los más deseados. En cuanto a la ropa, Balenciaga ha intentado y ha conseguido mantenerse en el mundo de la alta costura situando al frente del diseño a nombres importantes, como Nicolas Ghesquiere y Alexander Wang. Este último, responsable de los diseños de la firma  desde 2012, fue despedido a mediados de 2015 y sustituido por Demma Dvasalia.

Diseños de Balenciaga de diferentes épocas