Bulgari, el lujo convertido en joya

Bulgari es una de las más afamadas firmas de joyas, relojes y artículos de lujo. La historia de esta empresa, que en la actualidad pertenece al holding francés LVMH, comenzó en 1884 en Roma y fue fundada por el joyero griego Sotirios Boulgaris. Este emprendedor helénico dio sus primeros pasos en el mundo de la joyería en su ciudad natal, Paramythia, y en 1877 se trasladó a Corfú y tres años después a Nápoles. A pesar de su marcha, Boulgaris mantuvo abierta su primera tienda de Paramythia –aún continúa- y en 1884 se marcha a Roma, donde crea la que sería su firma definitiva utilizando como nombre una versión italiana de su apellido griego: Bulgari.

 

En 1905 abre su primera tienda en Roma, en la que ya trabajan sus dos hijos, Constantino y Giorgio. Situada en la Via Condotti, Bulgari se convierte rápidamente en punto de encuentro de las clases altas italiana, que acuden allí para comprar joyas exclusivas en las que el arte clásico está muy presente. Con el paso de los años Bulgari va consolidándose a nivel mundial gracias a los turistas extranjeros que acuden a Roma y compran sus creaciones, muchas de ellas inspiradas en el Art Decó y realizadas en platino.

 

En la década de los treinta se produce el traspaso de poderes. Los dos hijos de Sotirios toman las tiendas de la empresa en 1932 y dos años después fallece el fundador, hecho que coincide con la ampliación de la tienda de Via Condotti. Es la época de las piedras preciosas en las creaciones de la firma: rubís, esmeraldas, zafiros, diamantes… se engarzan en platino. Bulgari supo sobreponerse a los difíciles años del fascismo y de la Segunda Guerra Mundial, con la ocupación nazi incluida, y en la década de los cincuenta remonta el vuelo gracias a las estrellas de Hollywood que pasan por los estudios romanos de Cinecittà. Sus diseños ya no son tan clásicos como al principio, apostando por creaciones más ligeras y naturales, pero no por ello menos deseadas. Poco a poco Bulgari recupera el uso del platino, de la combinación de diferentes piedras preciosas y del diseño geométrico.

A partir de 1970 llega la expansión internacional de la firma con la apertura de tiendas en Nueva York, París, Monte Carlo y Ginebra. Son los años del oro amarillo que tanto gustan a los fanáticos de la firma. En la década de los ochenta llegó el siguiente relevo generacional al frente de la empresa y Paolo y Nicola, nietos del fundador, son nombrados presidente y vicepresidente, aunque la labor fundamental fue la de Francesco Trapani, sobrino de Sotirios, que se encargó en los años noventa de ampliar la oferta de Bulgari con el lanzamiento de los primeros perfumes en 1992. Trapani supo convertir la firma en un referente en el mundo del lujo, disparando sus ingresos y beneficios e incluso cotizando en Bolsa desde 1995.

 

Es en los años ochenta cuando se crea la filial encargada de fabricar los elegantes relojes Bulgari, con sede en la ciudad suiza de Neuchâtel. La evolución de la división relojera ha sido tan importante que representa una cuarta parte del negocio de la firma y ha creado su propia identidad con el desarrollo de mecanismos, calibres y piezas propios. Entre sus modelos más complicados están los de la colección Assioma, relojes con tourbillon, calendario perpetuo y segunda zona horaria.

 

En 1996 Bulgari lanza su primera colección de productos textiles con la introducción de los pañuelos de seda y otros accesorios realizados con telas exclusivas y en 1997 lanza una amplia gama de complementos de cuero y gafas de sol.

Además de joyas, perfumes, relojes y otros artículos de lujo, Bulgari se lanzó en 2001 al negocio de los hoteles de la mano de la cadena Marriott International creando Bulgari Hotels & Resorts. El primer hotel abrió sus puertas en 2004 en Milán y el segundo en Bali en 2006. Ambos se encuentran entre los hoteles más lujosos y exclusivos del mundo.

 

En los primeros años del siglo XXI Bulgari se lanza a la compra de otras firmas joyeras y relojeras más pequeñas, como Daniel Roth, Gérald Genta, Crova, Cadrans y Prestige d’Or.

 

La andadura en solitario de Bulgari llega a su fin en marzo de 2011, cuando el holding LVMH se hace con el 51% del capital, porcentaje que en los meses siguientes llegaría hasta el 98%. La familia Bulgari ingresa más de 236 millones de euros por una operación que les permite mantenerse al frente del departamento de relojes y joyería. Bajo el paraguas de LVMH, Bulgari amplía aún más su mercado a nivel mundial y se consolida como marca de lujo adquiriendo el local de la parisina Plaza Vendôme que hasta 2015 ocupará la joyería Buccellati. A partir de ese momento Bulgari presidirá ese estratégico lugar. En la actualidad hay más de 200 tiendas Bulgari en todo el mundo, todas ellas situadas en las zonas más exclusivas de las ciudades más cosmopolitas.