Pierre Hardy, obras de arte para los pies

Pierre Hardy es uno de los más afamados diseñadores de calzado. Nació y creió en París, donde se licenció en Bellas Artes y donde estudió danza. Sus inicios profesionales estuvieron relacionados con el mundo de la escena: trabajó en una compañía profesional de danza y entre 1983 y 1990 enseñó escenografía en una escuela de teatro. En 1985 también comienza a trabajador como ilustrador en revistas de moda (Vogue y Vanity Fair) lo que le abrió las puertas de Christian Dior, donde trabajó durante cuatro años como diseñador de sus colecciones de calzado femenino. En 1990 deja Dior para incorporarse a Hermès como director creativo de las colecciones de mujer y diseñadores de las colecciones de calzado masculino, hasta que en 1999 lanza su propia marca diseñando una colección primavera/verano de zapatos de mujer.


Hardy está en ese momento en la cresta de la ola y encadena su trabajo con su firma con colaboraciones con Balenciaga y Hermés. En 2002 lanza su primera colección de calzado masculino, en 2003 abre su primera tienda propia en París, en la que introduce un nuevo concepto de arquitectura para el comercio minorista y en 2006 diseña sus primeros bolsos. Al tiempo que se encarga de dirigir la división de alta joyería de Hermés. Su trabajo como diseñador le lleva a ser nombrado Caballero de las Orden de las Artes y las Letras, distinción que el Estado francés concede a sus artistas. Su expansión continúa con la apertura de una segunda tienda en París en 2009 y un año después da el salto a Estados Unidos con la inauguración de su propia boutique en Nueva York. En la actualidad, Pierre Hardy cuenta con tiendas en 35 países, incluido España donde se pueden adquirir sus creaciones en Ibiza, Mallorca y Marbella.


Las claves del éxito de Pierre Hardy son su capacidad para recrear formas arquitectónicas en el calzado femenino, su apuesta por colores originales y atrevidos, y por ideas extraídas directamente del arte, en especial elementos barrocos y clásicos. Sin duda, sus creaciones no dejan indiferente a nadie, ni a las mujeres que lucen sus zapatos y a los ojos que observan increíbles obras de arte en movimiento.