Pousada Fortaleza da Cidadela, en Cascais (Portugal)

La Pousada de Cascais Fortaleza da Cidadela, última incorporación a Pousadas de Portugal, es el lugar ideal para sentirse como un señor y disfrutar a lo grande. La Pousada de Cascais, que forma parte de 'The Leading Hotels of the World', es un hotel de lujo ubicado entre los muros de la histórica fortaleza de la ciudadela, en el centro de Cascais, construida originalmente en el siglo XVI. Es un lugar donde lo antiguo y lo moderno se unen, con muchas de las habitaciones situadas en el antiguo cuartel, lo que convierte a cada una en una experiencia diferente, mientras que otras, más modernas, gozan de magníficas vistas del mar y de los vastos espacios del patio interior. Toda la pousada tiene espectaculares vistas al puerto deportivo y al faro de Cascais. La ciudadela y la fortaleza de Nossa Senhora da Luz, situadas en su interior, forman parte de las fortificaciones construidas entre los siglos XV y XVII para la defensa de la costa y la entrada del Tajo. La ciudadela fue residencia real a partir de 1870 y en ella falleció el rey Luis I. Fue en Cascais donde la Familia Real Portuguesa comenzó a ir a la playa. La Pousada de Cascais cuenta con un total de 126 habitaciones, incluidas 18 suites, todas decoradas en un estilo moderno y minimalista con detalles de diseño y es la Pousada más grande de Portugal. Forma parte de un complejo con una variada oferta de restaurantes, bares, tiendas, piscina cubierta, centro de bienestar y varias salas de reuniones y eventos. En esta pousada todas las habitaciones disponen de aire acondicionado, TV LCD, Wi-Fi, caja fuerte, minibar, albornoces y muchas otras comodidades. Y cuando entre apetito, la Cidadela ofrece la Taberna da Praça en la antigua Praça das Armas, que sirve tapas típicas de la cocina portuguesa apostando por los productos nacionales, servidas en pequeñas porciones y dando preferencia a las degustaciones que despiertan nuestra memoria gustativa y que respetan las estaciones y sus tiempos, o su Restaurante Maris Stella de estilo mediterráneo a cargo del chef Manuel Alexandre, a cualquier hora del día, contemplando las deslumbrantes vistas del puerto deportivo de Cascais o el espacio I-Scream, donde saborear un helado único, un trozo de tarta cuya receta estuvo guardada bajo siete llaves durante generaciones o la variada repostería conventual.