Hotel Banke

Hoteles franceses 'de moda'

Hotel Petit Moulin

Primero fue el lujo, lo exclusivo, luego se impuso el encanto, la calma, más tarde los edificios históricos, el patrimonio y, más recientemente, el concepto boutique. Todos ellos son calificativos para definir lo que un hotel pretende ser, lo que le diferencia de otros. Pero hoy lo que se impone, lo que marca tendencia, lo que el viajero parece pedir es el diseño. Y como dice el famoso diseñador Philippe Starck: “El diseño es el espejo de nuestra vida”.

Pero, ¿qué es el diseño? Teóricamente, la palabra se refiere a la actividad creativa que tiene por fin proyectar objetos, tipografías, logotipos, etc. para después fabricarlos. Pero en la práctica el concepto es muy otro. De ser un calificativo de algo, como la calidad, la materia o la utilidad, ha pasado a ser toda una definición. Un sillón podía ser lujoso, de piel, cómodo, oscuro, alto... y con buen diseño, es decir acorde a su uso. Ahora es suficiente decir que se trata de un sillón de diseño y está todo dicho. Casi todo el mundo entiende de qué se está hablando.

Algo parecido está ocurriendo con los hoteles y, aunque en general el diseño es un bien añadido al alojamiento, a veces es el propio diseño quien mata las otras cualidades de un hotel. ¿Se entendería una habitación de hotel que fuera incómoda, que no dejase relajarse, que fuera ruidosa, que no permitiera intimidad...? Pues en ocasiones sí, siempre, claro, que sea de diseño.

Vanguardia francesa

Afortunadamente los casos son pocos, pero los hay. Habitaciones con colores y dibujos chillones en todas las paredes, techos y suelos, con luces frías fluorescentes, con ladrillos pintados en lugar de mesillas, con baños en medio de la habitación cuyas aguas mojan las alfombras, con instalaciones que precisan de un técnico para poderlas manejar... Pero también hay muchos hoteles en los que los diseñadores han conseguido auténticos prodigios, aprovechando bien el espacio, consiguiendo confort y tranquilidad, creando una atmósfera que permita al cliente no solo dormir en una habitación, sino vivir una grata experiencia. Y en esto, Francia que siempre ha estado a la vanguardia en el arte y la cultura y que ha hecho del “arte de vivir” toda una filosofía, está también a la cabeza en cuanto al diseño de hoteles.

Diseñar es una tarea compleja, dinámica e intrincada. Es la integración de requisitos técnicos, sociales y económicos, necesidades biológicas, con efectos psicológicos y materiales, forma, color, volumen y espacio, todo ello pensado e interrelacionado con el medio que rodea al hombre.

Jacques Garcia, Christian Lacroix, Philippe Starck, Jean-Michel Wilmotte, Stella Canete, India Mahdavi, Jean Nouvel, Maja Oetker, Pierre Duboi, Danièle Darmon y Jean-Philippe Nuel son solo algunos de los grandes nombres del diseño de hoteles en Francia. Varios de ellos han creado auténticas obras de arte que, en ocasiones, se visitan como si fueran museos. Los que deciden elegir un hotel de estas características, muestran su preferencia por la estancia en un lugar que se distingue por su originalidad y clase; donde el diseño está en primer plano utilizando el espacio en su máximo esplendor. No es imprescindible el lujo, pero sí el estilo.

Tal vez sea mérito de muchos de ellos el que los hoteles de Francia registraran 202 millones de pernoctaciones en 2012, lo que se traduce en un aumento del 2,1% respecto al año anterior. La mejora ha sido aún más espectacular en París, donde se consiguió el año pasado el record de pernoctaciones con un total de 37 millones, un aumento del 3,1% y una tasa de ocupación de los hoteles parisinos del 79,5%. Los españoles son los terceros clientes extranjeros en importancia, tras Estados Unidos y Reino Unido.

Buenos ejemplos

Aunque los hoteles de diseño se encuentran por toda Francia, París agrupa algunos de los ejemplos más notables. El Hotel Banke (www.derbyhotels.com/es/hotel-banke), un cinco estrellas inaugurado en abril de 2009 es fruto de la restauración de un edificio clásico diseñado al más puro estilo Eiffel por los arquitectos Paul Friesse y Cassien Bernard. Es un buen ejemplo de hotel-museo, con piezas originales de Egipto, mosaicos y esculturas romanas de los siglos II y III d.C., una selección de apulias griegas, tótems y figuras de Papúa Nueva Guinea, retratos chinos de los siglos XVIII y XIX, figuras hindúes y budistas del siglo XIX, piezas originales de arte africano, carteles modernistas del París de principios del siglo pasado y pintura contemporánea de Dalí, Picasso, Tàpies, Miró, Guinovart o Brossa.

El Hotel du Petit Moulin (www.paris-hotel-petitmoulin.com), en el corazón del barrio parisino del Marais, con diseños del modisto Christian Lacroix que recrean el espectáculo visual de puertas para dentro en la más antigua panadería de la ciudad, en un edificio del siglo XVII. Hay estéticas pop, mobiliario Luis XVI, telas de Jouy, moquetas rojas o puntillistas, bañeras de patas, azulejos en reluciente carmín, paredes forradas con elegantes o excéntricos dibujos, iluminación efectista y gran teatralidad. Algo parecido ocurre en otra obra de Lacroix, el Hotel Bellechasse (www.lebellechasse.com) a pocos pasos del museo de Orsay, cerca del museo Louvre y Saint-Germain des Prés, abierto desde julio del 2007 y con acceso gratuito a Internet Wifi en toda la propiedad.

Aunque si se habla de teatro es imprescindible mencionar el Hotel Athénée (www.hotel-athenee.com), junto a la plaza Vendôme, enfrente de la salida artistas del Olympia y su punto de reunión a mediados del siglo pasado. El diseñador Jacques García tuvo fácil la elección de los temas para las habitaciones: Traviata, Aída, Doctor Fausto, Don Giovani y la decoración del salón con los viejos retratos de los artistas que las interpretaron. Una decoración cálida, recargada y acogedora para un hotel con las dimensiones justas.

Uno de los mejores hoteles del momento, también en París, es obra del 'enfant terrible' del diseño, Philipe Starck, se trata de Le Royal Monceau Raffles (www.leroyalmonceau.com), reconocido mejor hotel en 2012 por las prestigiosas publicaciones Condé Nast Traveller, Travel + Leisure y Tatler Travel Guide. Imaginación, glamour y arte en este lugar de encuentro de artistas e intelectuales, un hotel de diseño, sofisticado con un toque de irreverencia. Ofrece habitaciones decoradas con obras de arte, una oferta culinaria de cocina francesa e italiana de altísimo nivel, un exclusivo spa de lujo, una preciosa piscina interior y gimnasio.

Fuera de París

Pero la ola del diseño en hoteles llega más lejos que la capital francesa. El Hotel Le Saint-James-Bouliac, cerca de Burdeos (www.saintjames-bouliac.com) mantiene el espíritu de la decoración creada por Jean Nouvel en 1989 con reediciones de muebles firmados por célebres diseñadores, como Jacobsen, Mies Van Der Rohe, Jean Prouvé, Le Corbusier, Eileen Gray, Charles Eames...

En Lyon, la capital de la gastronomía, se encuentra el cinco estrellas Cour des Loges (www.courdesloges.com), una combinación perfecta entre el confort contemporáneo y el encanto auténtico. Cuatro edificios del siglo XIV han sido remodelados y adaptados por el artista pintor Hervé Thibault que ha creado unas habitaciones íntimas, con muebles clásicos y de diseño y los baños integrados; en ocasiones, demasiado integrados.

Bien distinto es el cercano College Hôtel (www.college-hotel.com), un tres estrellas bien situado que, como su nombre indica, quiere rememorar los viejos tiempos de los colegios, con una decoración en la que abundan los pupitres, agradable en el salón y en el comedor de desayunos, pero muy pobre en las habitaciones, donde las estrechas mesillas se han resuelto con ladrillos pintados, como toda la habitación, de blanco.

También a las altas montañas llega el diseño. Abierto en 2009, el Hotel Le Strato (www.hotelstrato.com) es uno de los hoteles más modernos en Courchevel. El diseño interior ha sido encargado al equipo Les Héritier. Pierre Dubois y Aimé Cecil han alcanzado con éxito un equilibrio entre el confort y la elegancia chic de los Alpes. Los huéspedes del hotel podrán disfrutar de las delicias de Jean-André Charial de l´Oustau de Baumaniere que posee dos estrellas Michelín por su cocina provenzal. Su piscina climatizada ofrece impresionantes vistas de las montañas y está suavemente iluminada por candelabros de la época.

También el exterior

Sin duda el estilo y el diseño de un hotel se aprecia por todas partes, no solo en sus habitaciones y salones. En algunos casos el diseño comienza desde el propio estudio del arquitecto que proyecta el edificio y, naturalmente, luego trasciende al interior. Este es el caso, por ejemplo del espectacular Hotel Kube de Saint-Tropez (www.muranoresort.com), del Grupo Murano, un pequeño y lujoso resort tecnológico que rompe todos los moldes que se esperan en un hotel de la Riviera francesa. Deja de lado el clasicismo al que nos tienen acostumbrados esos establecimientos para apostar por un diseño de última generación en mármol, roble y acero.

Un caso parecido es el Hotel Barriere en Lille (www.lucienbarriere.com). Creado por el arquitecto Jean-Paul Viguier, se encuentra en el moderno barrio de Euralille. Las 125 habitaciones han sido decoradas por Pierre-Yves Rochon, con equipos modernos y con una luminosidad natural excepcional gracias a su fachada en vidrio. También espectacular es el exterior –y el interior– del Seeko Hotel de Burdeos (www.seekoo-hotel.com). La audacia de la arquitectura y de la decoración interior une contraste y armonía. Las luces naturales brillan hasta llegar a rivalizar con el resplandor de las iluminaciones artificiales, los espacios y volúmenes juegan con las proporciones y la magnificencia del negro revela la sombra de los blancos.

Otros espacios en los que los diseñadores suelen lucirse son el spa y las piscinas interiores, la ligereza del mobiliario, la belleza del agua y la limpieza de materiales permiten expresar la creación al máximo. Buenos ejemplos de ellos puede ser la piscina interior y la zona de spa del Hotel Lyon Metropole (www.lyonmetropole.com), con 2.500 metros cuadrados, o la zona spa Bambou del Hotel Parc-Beaumont (www.hotel-parc-beaumont.com) en Pau, en plenos Pirineos Atlánticos, un paraíso para el bienestar, el placer y el relajo.
(Fuente: Enrique Sancho / Open Comunicación)